sábado, 23 de enero de 2016

El problema del diseño nacional

Debatí muchas veces en mi mente el hecho de escribir este artículo de opinión, porque sé que es de esos de los que no va a generar simpatía a algunos, no todos estarán de acuerdo y otros pueden tomar represalias, pero luego volteé la mirada a mi título de comunicadora y aseguré a mi cerebro “hay que hacerlo”.




Vengo siguiendo la movida del diseño nacional desde sus inicios, para mí no es nada nuevo. Recuerdo cuando en mi ciudad, Valencia, había un bazar cada 5 o 6 meses y solo existía una tienda que promovía el talento nacional, por suerte eso ha cambiado y ventanas para promover lo hecho en Venezuela sobran, el problema es que no son tan accesibles como se pensaría.

Hace años trabajé en un periódico local y una de mis funciones era escribir para su suplemento de moda, amaba ese trabajo pues mi tarea era descubrir que marca se estaba lanzando, que había nuevo en el mercado, sufría, no era sencillo, hoy en día no tendría problema para redactar nuevos artículos pues marcas sobran, cada día descubres una nueva y ese, precisamente ese, es el problema.

La situación económica nacional genera este ambiente de incertidumbre que altera a muchos, un sueldo fijo no es suficiente para abarcar todos los gastos, por eso la gente ha visto en la confección de ropa y la creación de bisutería como una salida a esa problemática. Muchos crean sus marcas buscando cumplir un sueño, pues se les nota la pasión, buscan hacerlo de manera adecuada y hasta su producto es distinto, pues se parten la cabeza pensando qué pueden ofrecer de nuevo al mercado y que siga con la línea de su talento.

Mientras que otros solo buscan ganar dinero, no les importa que no tengan el talento necesario pues copian piezas, el material que utilizan es de pésima calidad, pues buscan ganar más con lo menos, no ofrecen originalidad, piezas únicas, probablemente trabajan en serie y aún así, lo más sorprendente, tienen éxito.



Toda la movida del diseño nacional tuvo un fin: demostrar que en un país, donde casi era obligado ser médico o abogado, había talento para las artes manuales y generaba ese deseo de apoyo, apoyarnos los unos con los otros, cosa que hoy en día se ha convertido en una competencia. Estábamos acostumbrados a una Venezuela de 15 y último (en referencia al pago salarial) donde nadie se atrevía a tomar un camino independiente, eso es valentía y tenemos que aplaudirlo y no me parece nada justo que otras 10 personas vean una imagen de un par de zarcillos en Instagram y piensen “yo los puedo hacer y los vendo más baratos”.

Usted está en todo su derecho de vender lo que le dé la gana, pero deberíamos enriquecer el diseño nacional, aportando un arte único que refleje a su autor, ofreciendo piezas originales que se conviertan en objetos del deseo para las venezolanas y evitar así ser una copia de otra marca para que las personas no digan “son como los de tal marca”, yo lo digo.

Si podemos apoyarnos para otras mil cosas que suceden en el país, podemos apoyarnos para volver a lograr el brillo que tuvo el diseño venezolano en sus inicios.

Fotografía: Alonso Guevara/Noticias24Carabobo


¡Sígueme!
Twitter: @annaelissa 
Instagram: anaarenillas 
Facebook: anesaarenillas

2 comentarios:

Nina Sanchez dijo...

Hola Ana! Excelente que comentes algo al respecto, pues a mi parecer en Venezuela somos muy politicos, no tengo idea cuantos periodista cubran la fuente de moda y realmente sepan de que trata, pues es cierto hay que llenarse de valentia para plantear un negocio propio sobre todo en esta situacion pais por la que estamos atravesando, pero el tema de la copia muy humildemente creo es una fase por la que tenemos que atravesar antes de entrar a la verdadera fase creativa (Como sucedio en colombia), por que? Porque el consumidor debe estar abierto a las nuevas propuestas y siento que no es el caso aun y veo con preocupacion que marcas reconocidas a nivel Nacional copien el trabajo de diseñadores Colombianos, realmente no entiendo muy bien de que va este asunto ni como se asume o se enfrenta, lo que si se es que estoy esperanzads en que algun dia Venezuela se pueda convertir en un sitio donde nazcan nuevas tendencias. Te invito a conocer el trabajo de la colombiana Johana Ortiz, pienso yo que una cosa es ser influenciados por una tendencia que pudo haber sido marcada en cualquier parte del mundo y otra muy distinta hacer copias exactas de otro diseñador, me gustaria saber que piensas, porque si bien sabemos que hay gente que copia por necesidad de dinero, tambien estan los que no tienen necesidad monetaria, tambien hay que saber diferenciar entres diseños que estan de moda(es decir llegaron a su punto mas algido, se vende muchisimo y la marca creadora no tiene control pues ya se convirtio en moda y no tiene como controlar el mercado y muchas veces pasa que son diseños que generan un buen ingreso porque todos los consumidorea los desean) y tendencias que pueden llegar a estar de moda y que influencian una coleccion entera.

Anesa Arenillas dijo...

Nina! Muchísimas gracias por tu comentario. Yo también tengo esperanzas de que Venezuela se convierta en un sitio donde nazcan tendencias, estamos en el camino, pero aún no llegamos.

Buscaré a Johana, a ver de que va su trabajo, gracias por esa recomendación.

Sigo tus palabras, el punto del artículo era aupar a los diseñadores a buscar esa creatividad, mantener la musa y por sobre todo trabajar por y con pasión. Todos tenemos esa capacidad de crear cosas geniales pero hay que saber buscarlas y no ver algo en Instagram u otra red social y replicarlo para lucrarse monetariamente.

Es como que el mercado de la moda en Venezuela está disperso. Le falta una chispa para terminar de arrancar ¿No crees tú?

¡Saludos! y gracias de nuevo por tus palabras.