viernes, 29 de febrero de 2008

Hace aproximadamente 5 años que descubrí una banda con la que me sentí, automáticamente identificada. Recuerdo que fue un momento mágico, ya que hasta ese punto mi relación con la música era muy escasa.

Una noche del año 2004 viendo MTV pasaron el video de "Im Not Okey (I Promise)" no sabía quienes eran esos 5 chicos que hacían locuras en la pantalla, pero captaron mi atención de inmediato, cosa que no me había ocurrido antes con ninguna otra banda. Día a día fui investigando más sobre ellos, descubrí que el nombre de la banda era My Chemical Romance, que provenían de New Jersey, Estados Unidos y que sus integrantes eran muy interesantes, toda una variedad de locuras.

Ese fue el comienzo de mi vida como fanática de My Chemical Romance. Una banda que tantas veces me alivió con sus letras y me hizo entender al mundo de otra forma, como de verdad es.

Me hizo entender que la vida no es color de rosa, que tienes sus partes buenas y sus partes malas.

En fin, My Chemical Romance me hizo ser lo que hoy soy.

Mi fanatismo hacía ellos a variado de niveles a través de estos años. Durante el 2007 me aleje de ellos un poco, deje de creer en su música y en sus letras, que tiempo atrás tanto me habían llenado.

Pero, ayer luego de verlos me di cuenta de por que My Chemical Romance son lo más importante en mi vida.

Es impresionante, estar parado en la fila para entrar a ver a tu banda favorita y mirar alrededor y darte cuenta de ¿Cómo llegaste allí?, ¿Como es que una banda pudo dirigir tu vida de esa manera? La respuesta es sencilla, esa banda me dio algo en que creer, en aquellos momentos cuando mi vida estaba llena de interrogantes, esa banda me dio luz.

La espera

Había estado contando los días desde el mismo momento en que me entere que My Chemical Romance visitaría Venezuela. Estaba confundida, ya que no lo creía.

Pase semanas de incertidumbre sin saber nada de las entrada, ni de la plaza donde tocarían, lo único que sabía era que el 27 de febrero del año 2008 My Chemical Romance daría un concierto en mi país. Sabía que el 27 de Febrero del año 2008 sería mágico, ese día mi sueño se haría realidad.

Se que suena tonto, pero es que nadie entiende lo que esa banda significa para mi. Tal vez ni yo misma me de cuenta de la magnitud de la situación.

La espera se hizo larga y la fecha se veía lejos, pero era tan cerca. Poco a poco, semana tras semana se fueron revelando los datos, a mitad de enero ya sabía donde tocarían y donde vendían las entradas, así como su precio. Sin dudarlo el mismo día en que las pusieron a la venta compre mi entrada, en el sitio perfecto- Movil 2, S9- sabía que sería un buen sitio para disfrutar de mi banda favorita.

Luego de tener la entrada la espera se hizo más tediosa, cada semana que pasaba era más larga que la anterior. Asé llego la semana esperada y desde el miércoles anterior empecé a contar los días. Y lo días se hicieron más largos y la tortura era cada vez más fuerte. En las clases de la universidad mi concentración brillaba por su ausencia, ni siquiera sé como fue que reuní la atención para resolver los exámenes de esos días. Pero, sorprendentemente lo hice, aún cuando no había podido estudiar nada de la emoción. Mi mente solo se concentraba en unos datos:

1.- Poliedro de Caracas
2.- Miércoles 27/02/2008
3.- My Chemical Romance
4.- ¡EN VIVO!

No veía más allá de eso.

El día del concierto

Cuando creí que la tortura había terminado, el miércoles 27 de febrero del año 2008 –día del concierto- fue fatal.

Me desperté muy temprano, ya que tenía que viajar, el concierto era en la capital y yo vivo a dos horas de allí.

Mi papá se ofreció a llevarme, yo no me negué sabía que así estaba protegida. Por supuesto en el viaje escuche el disco de My Chemical Romance “The Black Parade” es al que menos estima le tengo, pero igualmente sus canciones son fuertes y llenas de aquellos mensajes que hacen mi vida diferente.

Al llegar a la plaza –en este caso el Poliedro de Caracas- no había mucha gente. Y temí lo peor, que no llenaran el sitio. Pero en parte buena para mí la fila no estaba larga y logré colocarme muy cerca de las primeras personas en la fila.

Esta espera si fue extremadamente tortuosa, de vez en cuando caminaba a ver que había por allí. Encontré de todo. Una inmensa gama de gente que como yo había ido a ver a la banda de su vida. Había otros que estaban allí solo para hacerse notar y que no tienen el sentido de fanáticos. Aquellos que las canciones que no eran populares no las cantaban, aquellos a los que llamamos “posers” tampoco pudieron faltar las “teenies” a las que solo les gusta la banda por que el cantante es un bombón, o por lo lindo que es el guitarrista. No me agradan en absoluto ese tipo de gente, ya que gracias a ellos la banda pierde credibilidad y nosotros, los verdaderos fanáticos también perdemos algo de credibilidad.

Entre habladurías, conocer gente de otros países, caminar y comer, se pasó el tiempo. Cada minuto contaba, cada segundo era mas lento que el anterior, pero no importaba, lo que importaba era que en horas vería a mis salvadores de frente.
A las 6 en punto abrieron las puertas de la plaza –a este punto vale recalcar que todo fue muy puntual- en lo que entré lo primero que vislumbre fue un gran escenario con fondo negro y unas gigantescas letras blanca que decían “My Chemical Romance”

Busque un buen puesto y tuve la suerte de conseguirlo. Estaba relativamente cerca del escenario.

Mientras esperaba a mis ídolos la música era buena, había música de fondo, con canciones de rock que hace un tiempo no escuchaba.

Lentamente la plaza se iba llenando, tarde en llenarse pero poco a poco lo hizo, aunque falto gente de todas formas.

Eran las 8 y media y la sangre fluía velozmente y con ella la adrenalina. Ahí fue cuando salio un personaje de la farándula venezolana anunciando que en media hora saldría la banda a tocar. Media hora me dije a mi misma si he aguantado tanto, podré resistir media hora fue, probablemente, la peor media hora de mi vida.

Así se hicieron las 9 de la noche, y así como la espera se había ido, las luces del Poliedro también se fueron, para dar paso a los gritos más ruidosos que alguna vez había dado o que alguna vez había escuchado.

El concierto

“This is how I Disappear” –canción número 3 de su último disco de estudio “The Black Parade” comenzó a retumbar en mi corazón y sin si quiera darme cuenta, cada palabra de la canción comenzó a salir de mis labios, cantando junto a Gerard (vocalista) – el que alguna vez fue el amor de mi vida-

Mi corazón latía más fuerte canción tras canción. Mi garganta, totalmente seca, no se resistía a gritar, mis manos, obligatoriamente, tenían que agitarse en el aire, y mis pies no podían estar pegados del suelo un minuto entero.

En ocasiones –sobre todo en las canciones más populares- la voz de Gerard no se escuchaba, debido al enardecido público que coreaba cada palabra al son de las guitarras y en retumbe del bajo, así como el poder de la batería.

Es sonido era lo mejor, durante todo el concierto se podía escuchar claramente todos y cada uno de los instrumentos. La melodiosa voz de Gerard Way, que cautivo a más de una –me incluyo- e hizo gritar a más de uno. El estruendoso bajo de Mikey Way, hermano del cantante el cual aprendió a tocar dicho instrumento dolo para unirse a la banda de su hermano y por la forma que toca parece que lo hubiera hecho toda una vida, Mikey era toda sonrisa cada vez que miraba al público. La potente guitarra de Ray Toro, el cual toca como nadie y hace que cada nota, o cada acorde suene de la más perfecta manera posible. La fuerte batería de Bob Bryar, este le pone todo el ánimo que tenga en hacer rebotar sus baquetas. Faltaba un integrante, el irreverente Frank Iero que con su guitarra melódica y su loca puesta en escena hace que todo el público se active y se contagie de su irreverente forma de pasar el show. En su reemplazo, estaba Matt Cortez, que no dejo mucho que desear, y genialmente sustituyó a Frank.

Con Helena se acabó el show, un show que marco un antes y un después en mi vida. Me siento otra persona, ya no veré videos de sus conciertos en YouTube y lamentarme por no estar allí, ahora hay un video en YouTube que yo hice del concierto. El concierto al que orgullosamente asistí. Al que recordaré por siempre. Por que vi en vivo a la banda que cambió mi vida.

Al escribir estas líneas, la felicidad abunda en mi, jamás me había sentido así. Ahora se, y estoy segura, que los sueños se hacen realidad.

Hechos del concierto

1- ) El setlist estuvo compuesto por 20 canciones que abarcan los 3 discos de la banda.

- This Is How I Disappear- Dead!- I’m Not Okay- Cemetery Drive- My Way Home Is Through You- Mama- House Of Wolves- Welcome To The Black Parade- I Don’t Love You- The Sharpest Lives- Headfirst For Halos- Kill All Your Friends- Give ‘em Hell Kid- You Know What They Do To Guys Like Us In Prison- Sleep- Teenagers- Famous Last Words- Cancer- Desert Song- Helena

2- ) Entre las irreverencias del cantante Gerard Way estuvo el de tirarse en el piso del escenario, ponerse en posición fetal.

3- ) al final del concierto el bajista -Mikey Way- salió a escena con un casco de obrero de construcción, el casco pasó por las cabezas de todos los integrantes de la banda y hasta el guitarrista –Ray Toro- toco en un momento la guitarra con dicho casco.

4- ) Ray tomo un sorbo de una lata de cerveza, que según yo, era Polar.

5- ) en algunos momentos, la voz del cantante no se escuchaba, debido a que la multitud coreaba las canciones mas fuerte.

6- ) Sorprendentemente, Mikey Way saltó durante lapsos en el concierto.

7- ) Frank Iero –quien regularmente es quien se encarga de la segundo guitarra- no estuvo, pero lo reemplazó Matt Cortez
8-) Bob Bryar tocaba tan duro la batería que regularmente tenía que tomar baquetas nuevas, ya que estas, con la fuerza, rebotaban en los tambores y salían disparadas hacía atrás.

En conclusión fue el mejor día de mi vida, un momento que jamás olvidare. Es genial ir a conciertos de rock, pero ir al concierto de tu banda favorita no tiene precio. Vi en vivo a la banda que cambió mi vida.

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